Notas para una sitcom sobre la vida de Chiquetete en la que el running gag sea Chiquetete dando puñetazos a las cosas y luego llorando por las cosas a las que da puñetazos

-Mediodía. Chiquetete se levanta del sofá en calzoncillos. Mira por la ventana a la calle y a las personas de la calle y a los perros de la calle y los mira con cierto extraño pesar y luego pasa las cortinas. Se sirve una copa. Pero no la bebe. La rompe de un puñetazo, en lugar de beberla. Llora.
-Chiquetete da un puñetazo a su colección de compact discs de Vivaldi. (Es importante que se haga explícita la forma en que Chiquetete llama “compact discs” a los “compact discs”.)
-Chiquetete ve de madrugada “El enemigo público”. En bata. Con un whisky escocés en la mano. Se complace de la forma en que James Cagney interactúa con el resto de actores y las cosas y las situaciones de la película: hay una mirada en Chiquetete que dice: “eso es un hombre” entre sorbo y sorbo a su vaso de whisky.
-Chiquetete va a un restaurante. Se sienta. Pide una cena frugal, poquita cosa, ensalada y unos entrantes. En el restaurante está Béla Tarr. Chiquetete se acerca a Béla Tarr, coge un vaso de vino de la mesa de Béla Tarr y se lo arroja a la cara de Béla Tarr. Grita: “su última película ME HIZO LLORAR”. Chiquetete se marcha, muy afectado. El camarero, que conoce a Chiquetete desde hace muchos años, niega con la cabeza, apesadumbrado, pues es consciente de la decadencia de Chiquetete, y si bien en el pasado hubiera defendido a su compadre ante la furia del dueño del restaurante, que clama por prohibirle la entrada en sucesivas veladas, esta vez opta por callar, pues siente que él ha dado mucho por Chiquetete, ha confiado ya demasiadas veces en que “esta vez se recuperará”, o “es sólo una fase”, pero ya no puede seguir confiando en lo que cada vez con más claridad se ve que es un caso perdido, un alma sentenciada, así que no dice nada mientras el dueño del restaurante limpia con una servilleta cara las solapas de la americana de Béla Tarr y le promete que esto no volverá a suceder, todo esto mientras Béla Tarr se relame el bigote, sibilino él, con cierto aire de cínica satisfacción.
-Chiquetete utiliza una cámara mini DV para grabarse a sí mismo haciendo cosas rutinarias. Tiene la intención de participar en el célebre concurso de cortometrajes Notodofilmfest.com con una obra autobiográfica sobre su alcoholismo, obra ciertamente pareja a la película que rueda Barney, el de Los Simpson, en el episodio de Los Simpson titulado Ha nacido una estrella, esa película que acaba ganando el festival y que termina con Barney diciendo en voz en off: “No lloren por mí, porque ya estoy muerto”. Sin embargo, la película resulta un desastre: Chiquetete graba la mayor parte de los planos de forma muy deficiente, con nulo sentido estético, y el sonido es prácticamente inaudible, lo que provoca que Panenca, apodo por el que responde el simpático gaditano que trabaja como montador de Canal Sur y que es amigo de Chiquetete y al que Chiquetete ha encomendado la labor de montar el cortometraje dando así sentido a sus confusas grabaciones, haga un montón de chistes sobre la incompetencia de Chiquetete, chistes que tienen la intención de restarle dramatismo al fracaso pero que enfadan bastante a Chiquetete, que acaba echando a Panenca de su casa. (Nota: Panenca ha de vestir con colores llamativos, camisas horteras, bermudas ridículas, y, a poder ser, un sombrero de paja.)
-Chiquetete come con unos amigos en un chiringuito al lado de la playa. Cantan canciones y cuentan chistes verdes: todos se lo están pasando estupendamente, incluido Chiquetete, que últimamente no se caracteriza por pasar demasiados ratos estupendos en su vida. Uno de los amigos es Felipe Benítez Reyes, el escritor, que lee en alto algunos pasajes de su nuevo libro, entre los entusiastas aplausos de todos. Chiquetete se anima entonces a leer unos poemas que lleva trabajando desde hace meses y saca dos hojas arrugadas de moleskine del bolsillo del pantalón mientras dice: “bueno, yo también tengo unos poemillas que enseñaros, je, je”, comentario que es tomado a risa por una de las comensales, la cual dice: “sí, ya, tú con poemas, Antonio [nota: el verdadero nombre de Chiquetete es Antonio]”, y todos rompen en bienintencionadas carcajadas, bienintencionadas porque, claro, no es que pretendan herir a Chiquetete con un desprecio a su obra, es que de verdad no se creen que Chiquetete escriba poemas, ellos toman a Chiquetete como el típico amigo patán al que definir con adjetivos como “entrañable” o frases como “muy suyo” o “muy así, ya sabes, el Antonio”, e interpretan como una broma el comentario de los poemas, por lo que Chiquetete les sigue el rollo y se arruga, avergonzado, las hojas de moleskine de nuevo en el interior del bolsillo, y se sienta, y se queda pensando, y cuando se quiere dar cuenta ya todos han cambiado de tema de conversación. Esto provoca la tristeza de Chiquetete.
-Chiquetete se enfada con el Windows Defender y le da un puñetazo a la pantalla de su ordenador porque no entiende por qué salta tanto el Windows Defender, de hecho no sabe para qué sirve el Windows Defender, ¿es un antivirus?, ¿un cortafuegos?, ¿qué es el Windows Defender?, así que le da un puñetazo y luego llora y llama a Panenca para que le preste una nueva pantalla de ordenador o, en su defecto, le explique en qué consiste el Windows Defender, pero Panenca no le coge el teléfono.
-Chiquetete se va de marcha y se encuentra con el tipo menos conocido del dúo Cruz y Raya, que está grabando unos sketches para un programa que “lo va a petar” y le dice a Chiquetete si quiere salir en uno de esos sketches y Chiquetete responde afirmativamente, para luego preguntar: “¿dónde se emite?”, a lo que el tipo menos conocido de Cruz y Raya responde: “en Internet, en Internet, lo va a petar en Internet, todo por la web, es el futuro”. Total, que se bajan entre los dos muchos cubatas e intercambian unos cuantos “invito yo”, “no, no, invito yo” [nota: Chiquetete a veces dice “convido” en vez de “invito”], y toman bastante cocaína, también, y al final acaban enfadados seguramente por culpa de algún gesto que Chiquetete malinterpreta por parte del tipo menos conocido de Cruz y Raya, al que con el paso de la noche pasa a ver como un rival romántico en pugna por alguna bella dama.
-Llaman a Chiquetete para participar en Qué tiempo tan feliz y Chiquetete se pone muy contento, dice: “la tele, ¡mi medio!”, aunque cuando lo dice no hay nadie delante, pero vamos, al caso, que lo llevan al programa y lo meten en una “Sala VIP” a la espera de que terminen de cantar Los Chunguitos y de entrevistar a Maricielo Pajares, y en la Sala VIP Chiquetete está solo y ve lo que se va grabando del programa a través de un monitor y tiene una bandeja llena de jamón, así que Chiquetete no lo puede evitar y se pone ciego de jamón mientras espera a que le llamen desde el plató, y el jamón tiene mucha grasa y se le cae un pedazo por la chaqueta y ¡hale, una mancha!, “no puedes entrar así”, se dice Chiquetete, “van a pensar que eres un impresentable”, se dice, y va corriendo al baño a lavarse la mancha de grasa en la chaqueta con mucho miedo de que justo mientras está en el baño le llamen para entrar en el programa y él no esté en la sala VIP y alguien de producción diga: “ah, en el baño, está en el baño, Chiquetete, dándole a la co-ca-í-na, ¿eh?” (todo esto no es que pase de verdad, son cosas que Chiquetete se imagina que pueden pasar y perjudicar su imagen mientras se lava, apresurado, la mancha de jamón), así que cuando acaba de lavarse y de secarse corre a la Sala VIP y aún están entrevistando a Maricielo Pajares y Chiquetete dice “Uf”, y espera un buen rato y al final viene una chica con granos que se nota que no lleva mucho tiempo trabajando ahí a decirle que se han quedado sin tiempo y que “si eso” (ese “si eso” se clava muy hondo en el herido corazón de Chiquetete) lo llaman para la semana que viene. Luego la Campos se acerca a disculparse, “Antonio, con lo que yo te quiero, ya sabes, las cosas de la tele, te vuelven loca, patatín, patatán”, y Chiquetete le pone muy buena cara y le dice “nada, mujer”, pero es todo por aparentar, porque en realidad lo que piensa es que es una vieja hipócrita y que la quiere golpear (aunque no la golpea).
-Chiquetete va a alquilar unos vídeos y ya no hay videoclub, ahora hay un kebab, así que Chiquetete va al kebab y se ceba a comer kebab y además se pide unos falafel, pero todo para engañarse a sí mismo con que eso es comida sana y que contrarresta lo del kebab, porque vamos, a él gustar tampoco es que le guste el falafel, pero lo pide por esa tontería que él mismo se da cuenta de que es una tontería pero lo pide igual, y le cuenta al moro lo de los vídeos, “yo venía a alquilar unos vídeos, patatín, patatán”, y unos muchachos escuchan la conversación al fondo y se ríen porque ya nadie alquila vídeos, “Chiquetete: ¡te has quedado en los noventa!”, y se van entre risotadas y frases llenas de arrogante argot juvenil. Esto provoca la furia de Chiquetete. (Luego llora.)

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Y, bueno, ya no tengo más. Son sólo las notas de una serie sobre Chiquetete que creo que puede funcionar si consigo financiación. (A lo mejor con un crowdfunding.)